Crítica El gran Lebowski

¿Cuantas veces habré visto ya esta película? ¿Cuantas veces me he reído viendo la misma escena? No sabría contestar a ninguna de estas preguntas aunque la respuesta que me viene a la mente sería decir ” muchísimas”.

Los hermanos Coen son especialistas en crear en sus películas personajes bastante curiosos y en esta película creo que consiguen crear dos personajes de los mejor elaborados y más carismáticos que he visto últimamente en una pantalla. Con las dos mejores interpretaciones que he visto en los últimos años en una misma película , Jeff Bridges y John Goodman directamente lo bordan, es imposible interpretar a estos dos granujas mejor de lo que ellos lo hacen.

Centrándonos en la historia de la película , el protagonista de la misma “El nota” cuyo nombre es Jeffrey Lebowski, un pobre vago que sólo disfruta jugando a los bolos, es confundido con un rico empresario que tiene su mismo nombre y que debe una gran cantidad de dinero a un productor de cine “erótico”.

A partir de ahí y debido a una visita de unos matones a la casa del Nota, que cometen el error de “mearse” en su alfombra, comienza un curioso viaje del Nota en busca de justicia, ya que no parará hasta que le recompensen por haber ensuciado su alfombra.

Veremos al entrañable “Nota” tratar con “personajes” de todo tipo y vivir una serie de situaciones de lo más surrealistas y divertidas. En este sentido cabe destacar el enorme sentido del humor que los directores de la cinta inyectan a la película , ya que , aún viviendo situaciones bastante dramáticas, en ningún momento el espectador deja de sonreir.

Divertida, original, con una gran historia contada en todo momento con un finísimo sentido del humor y principalmente una serie de personajes genialmente elaborados y magníficamente interpretados hacen de esta película una de las imprescindibles para un servidor.

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